Mª Jesús Vázquez y Margarita Mediavilla
Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía, dijo en 2008: "Nuestras reservas de petróleo pueden empezar a agotarse. Tenemos que prepararnos porque esto lleva décadas, y abandonemos el petróleo antes de que él nos abandone a nosotros".
Esta es una de las frases que destacó Margarita Mediavilla, profesora de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad de Valladolid, en la charla que ofreció el pasado 11 de junio, organizada por IU y Gana Medina, sobre la crisis energética en la sociedad actual.
En 2008, hace casi dos décadas, se empezó a reconocer que teníamos problemas. La crisis de la energía fósil requiere una transición a otro modelo energético que necesita tiempo, décadas. Pero "desde 2008 no se ha ha hecho prácticamente nada", aseveró Margarita Mediavilla.
Los datos que se manejan actualmente es que el petróleo de calidad, el bueno, hace ya veinte años que está estancado, y ahora mismo ha caído un 8%. "Esto ya no es una previsión de un organismo o una previsión científica, son datos históricos. El petróleo nos está abandonando".
Esto no se arregla con renovables
Los combustibles fósiles (petróleo, gas, etc.) son los principales responsables del cambio climático. Generan muchos problemas medioambientales de los que los científicos llevan advirtiendo desde hace muchos años. Pero, según Mediavilla, se habla poco de que tenemos que abandonar las energías fósiles porque se nos agotan. Todo ello nos obliga a hacer un transición hacia energías renovables, pero "esa transición energética no es tan fácil como nos cuentan", aseguró.
La transición no es poner paneles solares en todas partes porque no estamos sustituyendo combustibles fósiles por electricidad, y no lo estamos haciendo porque "no sabemos hacerlo", afirmó con rotundidad.
La transición energética basada en renovables depende, entre otras cosas, del uso de minerales estratégicos, unos materiales que ya están sobreexplotados y, en algunos casos, en vías de agotamiento. A ello se une el hecho de que no reciclamos los minerales que utilizamos. O sea, se está planteando una transición energética basada en renovables, pero su implantación depende del uso de muchos minerales que escasean o están a punto de agotarse, o sea que no es posible hacerla efectiva.
Los biocombustibles tampoco solucionan la crisis energética
Mediavilla preguntó en voz alta qué pasaría si sustituyéramos todas las gasolinas y gasóleos actuales con biocombustibles, carburantes producidos con plantas comestibles. Se necesitarían 4.300 millones de hectáreas para poder producir la cantidad necesaria para la sustitución, pero en el mundo solo hay 1.500 millones de hectáreas cultivables.
"Si intentamos sustituir solo el 20% de las gasolinas y gasóleos, que es lo que se utiliza en el transporte pesado y la aviación, provocaríamos una crisis alimentaria con un 30% menos de producción mundial de alimentos. O sea, no comemos". Mediavilla considera que la opción del uso de cultivos alimenticios para generar combustibles es la más peligrosa y dañina de todas las que se están planteando.
Tampoco la biomasa es una solución. Si intentáramos sustituir el gasóleo y el gas natural solo de las calefacciones por biomasa, madera producida en los bosques, tampoco había suficiente para cubrir las necesidades.Esa sustitución requiere el uso de 39 millones de toneladas de madera al año, pero el crecimiento de biomasa de los bosques españoles es de unos 21 millones de toneladas, absolutamente insuficiente, por tanto, para sustituir solo el consumo de petroleo y gas de las calefacciones, no para el resto de los usos en los que se emplean.
Margarita Mediavilla expuso que el gran problema de la transición energética es la cantidad de combustibles fósiles que consumimos. "Estamos hablando de cantidades desorbitadas", aseguró.
"Si vis pacem, para descensum"
La ponente dijo que no es posible quitar las energías fósiles, sustituirlas por energías renovables, y dejar todo igual. "Eso no funciona, ya sabemos que no funciona". La tecnología que puede funcionar con renovables debe ser otra de la que tenemos actualmente: "más ligera, con menos necesidades, más descentralizada y más austera". Según sus argumentos es un cambio necesario porque la energía renovable no es tan buena, energéticamente hablando, como la que poseen los combustibles fósiles.
La transición energética requiere de cambios importantes relacionados con los usos agrícolas, la protección de la naturaleza, el uso de una tecnología diferente para el trasporte, vehículos ligeros, reciclado de minerales etc. Todo ello promovido por una política diferente.
"Tenemos que empezar a hablar de decrecimiento, pero no porque sea una opción política interesante, sino porque es lo que estamos viviendo", argumentó Mediavilla. Se puede decrecer bien o mal, "vamos a hablar de buen decrecimiento, de cómo organizarle inteligentemente, y de frenar la competición en la guerra porque no hay nada más insostenible que la guerra".
Si quieres escuchar la charla completa de Margarita Mediavilla puedes hacerlo pinchando este enlace.

